Cuando un huésped se atasca rellenando el check-in, la llamada te llega a ti. No al formulario, no a nosotros: a ti, a las once de la noche, mientras esa persona está en la puerta con la maleta.
Estas semanas hemos ido a por esos atascos uno a uno. Ninguno era una función nueva. Todos eran un sitio donde alguien se quedaba parado y no sabía por qué.
El enlace ya llega con las fechas puestas
Empecemos por el principio del recorrido, que es donde más se gana.
Cuando copias el enlace de check-in desde una reserva, el enlace se lleva tres datos de esa reserva: la fecha de entrada, la de salida y el número de huéspedes. El huésped abre el enlace y ya están ahí.
Las dos fechas llegan bloqueadas, y una línea debajo le explica de dónde salen. No puede cambiarlas, así que no puede equivocarse en ellas. El número de huéspedes sí lo puede tocar: llega puesto, pero si al final van cuatro en vez de tres, lo corrige él.
Un detalle que conviene saber: esto pasa cuando copias el enlace desde la reserva. Lo tienes en el menú de la fila de la reserva, en el panel de detalle del calendario y en la tarjeta de tarea pendiente de Inicio. El enlace general de un alojamiento sigue siendo el enlace general: sirve para todos, y por eso no lleva fechas de nadie.
La pregunta del pago estaba rota
Esta es la peor de todas, y la contamos tal cual.
El formulario pregunta si el huésped pagó a través de la plataforma. Si contesta que no, tiene que aparecer debajo el campo para decir cómo pagó. No aparecía. La respuesta se quedaba congelada en su valor inicial y el hueco se quedaba vacío.
El huésped veía una pregunta contestada y nada más. No había forma de seguir. Ya está arreglado: al marcar «no» se abre el método de pago, y si elige tarjeta se abre debajo la caducidad.
Aprovechamos para dejar claro qué es ese campo, porque confunde:
Regi no le cobra nada al huésped. Ni aquí ni en ninguna pantalla. Lo que el huésped declara es cómo pagó, porque ese dato va en el parte de viajeros. La respuesta de «sí o no» ni siquiera sale de su navegador: solo decide qué opciones se le enseñan.
La caducidad de la tarjeta, como viene impresa
Antes esto era un selector de mes y año. Escribir una fecha que tienes delante, en relieve, y tener que buscarla en un desplegable.
Ahora son dos casillas: MM y AA. Se escriben los cuatro números y ya está.
- El autorrelleno del navegador funciona. Si tiene la tarjeta guardada, se rellena sola.
- Pegar también funciona, escriba lo que escriba:
05/28,0528o05/2028acaban igual. - Una caducidad ya pasada se rechaza. Si la tarjeta caducó, no pudo pagar con ella, y ese dato no debería llegar así al parte.
Los años del calendario llegaban hasta 2007
Este era raro de ver y fácil de sufrir.
El calendario enseñaba una ventana de veinte años alrededor del año en el que estabas. En la fecha de nacimiento eso parecía un desplegable que se paraba en 2007. Y al elegir 2007 la ventana bajaba otros diez años, así que parecía que nunca llegabas.
Ahora, cuando el campo sabe entre qué dos años tiene que moverse, los lista todos. En una fecha de nacimiento son 121 años, de golpe, en la lista.
Dos cosas más del mismo arreglo:
- Las fechas de la estancia se aceptan hasta tres años hacia atrás y tres hacia delante desde hoy. Antes era uno. Sirve para registrar una estancia antigua sin pelearse con el calendario.
- El contador de huéspedes es más ancho. Los botones de más y menos se dejan pulsar con el pulgar.
Un borrador lejano ya no nace caducado
Si el huésped no termina de una sentada, el check-in queda en borrador y se retoma después. Eso ya funcionaba.
Lo que no funcionaba: si la estancia era de dentro de más de unos 17 días, el borrador decía «caducado» en el mismo momento de abrirlo. No estaba caducado. El reloj interno no sabía contar tan lejos y se disparaba al instante.
Ahora el borrador se queda abierto y se cierra cuando de verdad toca. Y lo que de verdad toca es esto: un borrador vive hasta siete días después del plazo legal de su entrada, con un mínimo de 24 horas desde que se creó. Un borrador de una estancia de dentro de dos meses vive esos dos meses.
Para quien usa lector de pantalla
Las fechas de Regi no son una casilla, son tres trozos: día, mes y año. Un lector de pantalla leía el trozo sin decir de qué campo era.
Ahora el grupo lleva la etiqueta del campo. Se oye «Fecha de entrada» y después «Día», en ese orden. Lo mismo en la caducidad de la tarjeta.
Lo que esto no hace
Nada de esto cambia el fondo, así que conviene decirlo claro:
- No cambia lo que se comunica a SES.Hospedajes, ni los datos, ni el plazo. Es el mismo parte de viajeros, rellenado con menos tropiezos. Lo que pide el formulario y por qué está contado en el post del check-in online.
- Regi no cobra al huésped. La caducidad de la tarjeta es un dato declarado para el parte, no un cobro.
- El enlace del borrador es uno solo y es compartido. No hay un enlace personal por huésped. Quien tenga ese enlace puede tocar el borrador. Quien lo empezó lo retoma en el mismo navegador, pero su parte no le sigue a otro móvil.
- Las fechas de la estancia son un límite del calendario, no una regla. El servidor solo avisa de las entradas que ya pasaron.
- El enlace con fechas sale de la reserva. Si lo copias desde el alojamiento, va sin fechas, como siempre.